Aitor Saraiba ilustra así el texto original de Albert Boronat
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Aitor Saraiba ilustra así el texto original de Albert Boronat

Albert Boronat es creador escénico, fundador de la compañía Proyecto NISU, docente e investigador. La temporada pasada firmó junto con Andrés Lima, Juan Cavestany y Juan Mayorga el texto de Shock (El Cóndor y el Puma).

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Aitor Saraiba es uno de los más prestigiosos ilustradores del momento. Es un artista multidisciplinar, dibujante, escritor, fotógrafo, cineasta, decorador de cerámica. Su último trabajo es el poemario Me encanta cuando tus garras acarician mi alma.​

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Aproximación a una cartografía inexacta de confinados permanentes (Vol. I).

Hace un tiempo, varios años antes de la primera crisis del papel higiénico, estuve trabajando en distintas prisiones realizando talleres de teatro y labores de dinamización. Tuve la suerte de conocer, durante aquel periplo, a unas cuantas personas entrañables. Conocí a hombres sabios, conocí a tipos muy divertidos y a cabrones maravillosos. Sé que muchos de ellos aún siguen allí hoy y he leído en la prensa que aunque el impacto del virus en las prisiones es cuatro veces menor, ha habido varios centenares de casos de infectados, algunos fallecidos y al menos un asomo de motín de protesta. He pensado mucho durante estos días en aquellos hombres, cinturones negros del confinamiento, auténticos ninjas del regateo con el tiempo, extraordinariamente versados en el arte de paliar la escasez de metros cuadrados y guardianes silenciosos de la sombra, la grieta y el hueco.

Por diversos motivos tengo especial recuerdo de algunos del ellos y desde la calma excepcional a la que ahora da mi balcón he rememorado por ejemplo al Chivante, que siempre orgulloso de su reluciente piñata me aseguraba que el secreto era lavarse los dientes con lejía… a Miguel Ángel, un padre de familia gitano que tenía a toda su familia repartida en distintos módulos de la misma cárcel y que a mí me parecía una especie de Confucio calé… a Sebastián, respetable estafador jubilado que en su juventud había sido batería de gira de Julio Iglesias… al Hasán y al Danilo, que espero que se estén riendo, de aquella forma tan gloriosa en que lo hacían, de lo irónico ahora del concepto “atentado contra la salud pública” y su relación con el encierro… Brindo por todos ellos desde el balcón de mi confinamiento premium, les deseo lo mejor y declaro inaugurado este pantano. Después, como viene siendo costumbre, hago doble click sobre el icono del Google Earth Pro y me vuelco dentro durante un buen rato. Es facilísimo encontrar páginas y vídeos guía enunciando los que consideran los 10, 15 o hasta 20 lugares más interesantes para visitar con Google Earth. Y también hay tops con los 10 lugares más escalofriantes o los 5 más misteriosos. En esas páginas he encontrado joyas que se pueden ver desde el aire como los estanques de potasio de Utah, los Labios del Desierto en Sudán, El símbolo de Batman en Okinawa, la mina Mirny en Siberia, el maravilloso bosque con forma de guitarra en Argentina, cráteres de meteoritos gigantes o la cara de Satán en Atlanta. Unas enormes piscinas formadas por el río repletas de hipopótamos en Tanzania son una de las vistas más recomendadas y gracias al logo gigante de Coca-Cola hecho con botellas de Coca-Cola vacías y que se puede ver desde el espacio he aprendido lo que es el mapvertising. Ya veis, no hay tiempo perdido. Pero la verdad es que mi excursión favorita es el mapeo de Marte. Nunca deja de sorprenderme hasta qué punto se conoce ya con exactitud el planeta. Las fotos de la NASA son espectaculares y hasta hay lugares marcados por Google con un icono de excursionistas, considerándolos ya puntos turísticos, como la región de Cydonia, que contiene la famosa “cara de Marte” a mitad de camino entre los cráteres de Arandas y Bamberg. No mucho más tarde, con todo ese cocktail de información en la cabeza querré dormir, ingenuo de mí. Por si se pone complicado pegar ojo recurro a mi querido Mark Strand, que siempre consigue recordarme que las cosas son en realidad sencillas y que hay momentos que consiguen brillar… funda paisajes ligeros junto a mi sien y a menudo consigue llevarme de la mano gentilmente hasta el sueño… 

Ha pasado mucho tiempo y sin embargo
parece que fue ayer, en la mitad exacta del verano,
cuando sentimos la desaparición de la tristeza
y vimos más allá de las paredes ásperas de piedra
la carne de las nubes,
cargadas con el olor
del desierto sureño
alzarse en un pródigo desbordarse de suavidad. 

Parece que fue ayer
cuando estuvimos junto a la puerta
de hierro en el centro del pueblo, 

Sin embargo, quizás, esta noche…
hay un astronauta
en la estación
espacial internacional
que quizás se siente especialmente
melancólico

… yo ya no sepa muy bien si su melancolía es una idea o es la melancolía de Mark Strand, o es ya un sueño … o si es la melancolía real de un astronauta real que llora 400 km por encima de un logotipo de Coca-Cola gigante… Y quizás, sólo quizás digo… mi mano escriba una nota para mañana en el reverso de la página: 

APROXIMACIÓN A UNA CARTOGRAFÍA INEXACTA DE CONFINADOS PERMANENTES (VOL.I)

 … que queda ahí a modo de algo difícil ya de controlar… ¿un tema sobre el que pensar? ¿una obra que escribir? ¿una idea más para olvidar? ¿un cartel de bienvenida? ¿el título de un ciclo programado esta noche en la filmoteca de los sueños..? o quizás ese título ya no es mío… Parece más bien, una anotación en un cuaderno… algo en lo que el astronauta ingeniero japonés Koichi Wakata quizás viene trabajando desde hace un tiempo, en algunas horas muertas que últimamente se están tornando especialmente melancólicas allí arriba, en su confinamiento permanente de la Estación Espacial Internacional. Quizás, APROXIMACIÓN A UNA CARTOGRAFÍA INEXACTA DE CONFINADOS PERMANENTES (VOL.I) es el encabezamiento de una larga cola de nombres, lugares e historias que Wakata puede ver y conectar desde su privilegiado mirador. Una recopilación de toda aquella gente que, como él, seguirá dentro cuando ya todos hayamos salido. Y quizás en esas páginas hable de Katarina, que deberá permanecer en la plataforma petrolífera de Terranova aún durante mucho tiempo antes de volver a su ciudad natal en Alemania. Quizás hable también en esas páginas de Fernando el señor viudo de 145 kg que hace años que ya no puede abandonar su pequeño apartamento en el DF mejicano. Quizás Wakata mencione también a cierto periodista que, aunque nacido en un país asiático, hoy procura mantenerse firme en su reclusión como asilado diplomático en un país occidental que, sinceramente, tampoco le da muy buena espina… O a la pobre Ashanti, que lleva varios años conectada a una compleja máquina que la mantiene viva en Johannesburgo… O al Hasán y al Danilo, compañeros de celda, empeñados en reír como si su risa fuese una advertencia… Incluso es posible que se mencione a varias de las gallinas, cerdas y vacas que no conocen ni conocerán nada más que el confinamiento absoluto y la inmovilidad de las granjas industriales… Quién sabe… hay tantas y tantas almas encerradas… y el pobre ingeniero Wakata quisiera ser el guardián de todas ellas, tan diminutas, tan frágiles allí abajo… Él, que solo anheló el sosiego de las estrellas, ahora añora la torpeza de los cuerpos moviéndose en las calles sobreviviendo al ruido, a los olores… y a lo que venga. ¿Pero quién velará por el confinado Wakata? Bueno, quizás, digo solo quizás, esta noche lo haga yo. 

(A todas las personas que seguirán dentro cuando nosotras ya hayamos salido)

Albert Boronat Herreros, Barcelona, 02/05/2020

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Descarga el texto en PDF pinchando AQUÍ

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Si prefieres escucharlo, a continuación encontrarás el podcast recitado por la actriz María Morales:

almas encerradas, por Aitor Saraiba

Puedes descargar la ilustración de Aitor Saraiba AQUÍ