Enrique Flores dibuja «Mariano» de Aina Tur
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Enrique Flores dibuja «Mariano» de Aina Tur

Aina Tur y Enrique Flores protagonizan esta semana la sección #MÁSQUEMILPALABRAS, en la que textos de creación e ilustraciones se vinculan en torno a una misma idea.

En esta ocasión, Aina Tur propone a Enrique Flores su relato Mariano. A continuación os presentamos el resultado de ese encuentro.

 

Mariano, por Aina Tur

Mariano: Está chalada. ¿Qué hace?

Son las ocho de la tarde en la plaça de Francesc Macià de Barcelona un día cualquiera del mes mayo del año 2020. Esta plaza, a esta hora, estos días, se llena de paseantes y Mariano los observa. También comenta en voz alta lo que ve y lo que le pasa por la cabeza. Habla del tirón (o casi). Su tono muta sin sentido aparente, entre la sorpresa, el escarnio, la felicidad, el terror y la locura más cuerda.

Son las ocho de la tarde, repito, y una mujer con mascarilla ha mirado la hora y ha empezado a aplaudir. Es la única.

Mariano: ¿Qué hace? ¿A quién aplaude? Está chalada. Desde que mataron a Rousseau decidí irme de casa. Así fue. He viajado por todo el mundo, de calle en calle, de plaza en plaza, pero nunca había visto algo como esto. Aquí están todos locos. La tía esta, aplaudiendo. ¿Aplaudiendo qué? ¿Por qué? ¿Qué mierda aplaude? Ahora todos son deportistas. No entiendo nada. Todos a correr. ¿Y este? Este va a subir a la montaña. La maldita montaña. Ahí, enga, a la montaña. A recogerse. A observarnos. A ver cómo nos movemos. ¡Hormigas! Pero tío quítate esas mallas. ¡Camello de mierda! “Tenemos un capital para invertir, cariño”. ¿Y estos? ¡Un capital! ¡¿Un capital de qué?! ¡¿Para invertir dónde?! ¡¿DE QUÉ HABLAN?! Maldita sea. Napoleón, maldito sea. El tío me caía bien, yo le seguía. Se quería cargar a los pesados esos, pero se le subió a la cabeza la cosa esa, y patam, a cargárselo todo. Sí, todo. Si es que la final parece que la cosa va de eso: de cargárselo todo. ¿Y ESTOS? Corriendo cada tarde a la misma hora, con la cara tapada. Ahora todos con la cara tapada. Todos son deportistas con la cara tapada. No entiendo nada. Están chalados. ¡OH! ¡Señora! ¡Jefa! Gracias. Un café. Calentito. Yo me fui a California, ¿sabe? Sí, tuve un sueño. I HAD A DREAM! Y me fui. Pero allí las calles huelen a mierda humana. Me gusta más Europa, por lo menos aquí las calles huelen a mierda de perro. Pero es que la mierda humana huele fatal. FATAL. Muy loca California. Muy loco todo. Las setas crecen en los parques. Las plantó Janis… ais, la Joplin. Y te vas al Golden Gate Park y te pillas unas setas y ooooostiaaaaah. La vida es otra cosa. Hay bisontes. O rinocerontes. O bambies. Yo que sé. Mucho bicho en California. Hay de todo. Si vas a San Francisco, pilla setas en el Golden Gate Park y ya está. Que el mundo está muy mal. HI! ¿Y estás? ¿Qué hacen? Por… por… ni… ni… ni ostias! SSSSSSSHHHH callaros todos que las quiero oír. ¡¿Qué dicen?!

Silencio.

Mariano (Susurrando): Están quedando para ir a misa. A MI-SA. Pero si Dios ha muerto. Lo mató el alemán ese. Ala, Dios caput y todos a joderse. El diaaaablooooo. El diablo vino. (Deja de susurrar) ¿ALGUIEN ME PUEDE COMPRAR UNA BOTELLA DE VINO? A ver señora, usted, la de la misa. Un poquito de sangre de Cristo para un buen samaritano, ostiaaaaaaahhh. Que yo le cuido la plaza. Enga, señora… una botellita, delasbaratasaunquesea. Enga. El tonto de José cambia libros por abrazos en la calle Urgell. Joer. Yo no cambio nada. Si todos tienen más que yo, qué cojones les voy a cambiar. Pero de San Francisco me fui, olía fatal, a mierda humana, ostia. ¿Cómo se puede vivir así? Como si nada sucediese… Me fui. Por la Highway One. Robé un coche. (Mira cosas que hace uno). EL MEJOR VIAJE DE MI VIDA. No me pillaron. Joder con el Devil’s Slide. ¿Alguien me puede comprar una botella de vino? Eh, vosotros, los de las máscaras. Una botella de vino, enga. Yo también cagaba en la calle. Por eso me fui. A cagar al Océano Pacífico.  Si siempre es mejor cagar en el Pacific Ocean que le llaman ellos. De Pacífico nada, eh. Nada es pacífico en yankeelandia. Nada. Hoy una niña muy mona me ha traído macarrones con carne picada.  Riiiicooos. Me ha explicado un rollo sobre no sé qué que quería hacer de cocinar macarrones cada día para los que vivimos en la calle y no sé qué de su padre que le dijo que nada de macarrones y tomate, joder. Ponles proteína –le dijo. Y la tía va y me lo cuenta. No sé qué quiere. Quizá está muy sola. O quizá me quiere conquistar con el rollo de su padre en un orfanato y todo ese cuento. Y como soy guapote, pues creo que la tía quiere algo. Pero yo qué sé de harinitas para pobres y niños sin escuela. Yo quiero volver al Golden Gate Park ese y zamparme todas las setas.

Pasa un trabajador de Glovo en bicicleta, lleva un altavoz portátil a todo volumen.  Oímos esta frase: “Porque tú, tú, eres el rey del glam”, de la canción de Loquillo. Mariano baila y canta, le gusta esa canción.

Para quien no conozca la cartografía barcelonense, Francesc Macià es una plaza muy grande situada en la Avenida Diagonal y, según Wikipedia, “es una de las más transitadas de la ciudad al estar ubicada en uno de los puntos clave de entrada y salida, además de estar junto a grandes bloques de oficinas”. Wikipedia no lo dice, pero es una de las zonas con el precio por metro cuadrado más elevado de Barcelona. Sus transeúntes suelen vestir ropa cara y, a veces, solo a veces, bonita.

Mariano decidió confinarse en el aparador de una tienda que cerró cuando empezó todo esto. La tienda está al lado de la Farmacia. No sé si se llama Mariano, pero me gusta llamarle así. Mariano, el de verdad, vive en la esquina de la calle Aribau con Travessera de Gràcia y no sé si es amigo de Henry. Henry suele pasar el día en la entrada del Caprabo de la calle Calvet y le gustan las fresas, el chocolate y los plátanos.

Lo único que sé de Mariano (el Mariano que no sé cómo se llama, pero que yo llamo Mariano en esta historia), lo único que sé de él – comentaba– es que cuando nos vemos me habla mirándome a los ojos. Aunque solo me ha dicho tres frases en voz alta desde que nos conocemos: “Esta chalada. ¿Qué hace? ¿A quién aplaude?”. Ante esta interpelación, le sonreí. Pero él seguía mirándome, esperando respuesta. Inmóvil. Entonces me di cuenta: Mariano solo me veía los ojos. Aparté la mascarilla que me cubría la cara y le sonreí de nuevo. La sonrisa iba acompañada de una expresión que le gustó o, por lo menos, pareció que la mueca había contestado a sus preguntas. Me miró satisfecho. Dio media vuelta y entró en su casa de cartón de la plaça de Francesc Macià de Barcelona. Pasaron los días y yo me inventé esta historia…

Aina Tur

Barcelona, 25 de mayo de 2020

 

​Puedes descargar en PDF el relato de Aina Tur AQUÍ

 

También puedes escuchar Mariano de Aina Tur con locución de Luis Bermejo y Aina Tur y la colaboración de Jaume Manresa.

 

Mariano, por Enrique Flores

 

 

 

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Aina Tur (Menorca, 1976) es autora, directora y gestora cultural. Actualmente es la responsable de Programación de la Sala Beckett/Obrador Internacional de Dramatúrgia y miembro del Consejo Asesor del CDN. Sus textos se han podido ver en la Sala Beckett, la Cuarta Pared y el Palau de la Música, entre otros. Ha publicado teatro, narrativa, ensayo y literatura infantil. También ha traducido del inglés a Tennessee Williams y a Sarah Ruhl, entre otros.

Enrique Flores nació en Badajoz. Se licenció en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid  e hizo un Master in Arts en Diseño Gráfico en Central Saint Martins College of Art and Design de Londres. Antes de dedicarse por completo a la ilustración, trabajó como director de arte en la agencia de publicidad J. Walter Thompson. Colabora con las principales editoriales españolas con las que ha publicado más de cien libros. Desde hace 10 años ilustra la sección “La cuarta página” para el periódico El País.