«Nostalghia» es una nueva creación del escritor Pablo Fidalgo y la artista Julia Huete
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«Nostalghia» es una nueva creación del escritor Pablo Fidalgo y la artista Julia Huete

Nueva cita con nuestra sección #MÁSQUEMILPALABRAS en la Ventana del CDN. Esta semana el escritor  y creador escénico Pablo Fidalgo  escribe Nostalghia, un texto que ha servido a la artista Julia Huete para crear una obra plástica.

Puedes descargar el texto de Pablo Fidalgo en PDF AQUÍ

NOSTALGHIA

Un hombre y una mujer. Un encierro inesperado. Un apartamento en algún lugar de Roma.

Nos conocimos como se conocen los hombres y las mujeres.
-Pero no fue el recibimiento que soñaba.
-Tampoco lo fue para mí.
-Y ahora estamos aquí.
-Estamos aquí y solo suceden cosas por dentro.
-Estamos aquí como nunca lo habríamos imaginado.
-Estamos aquí precisamente, contra todos los cálculos.
-Estamos aquí porque todo lo que dimos por hecho no se cumplió.
-Nadie sabe que estoy aquí. Tienes el poder total sobre tu vida, y eso te hace sufrir. No quieres tanto poder. Me he dado cuenta estos días.
-A veces pienso que eso es lo único que nos queda, perderse en una ciudad en una habitación con alguien sin decírselo a nadie, aunque ahora nos han convencido de que también todo es un peligro. La gente se asusta, denuncia, se asusta, denuncia, viven en un círculo de miedo y violencia que engendran ellos mismos.
-Todo el mundo estaba asustado y ahora debe estar mucho más asustado. Sea como sea, no te mueras. ¿Puedo fiarme de ti?
-No moriré si me dejas dormir. ¿Sabes que si no duermes puedes morir? ¿Sabes que el cansancio acumulado te mata?
-Me vuelven siempre las mismas imágenes a los sueños. Una madre muy vieja va a recibir a su hijo a una estación de autobuses, pero a la vuelta ella está tan cansada que el tiene que llevarla en brazos. Y a partir de ahí, siempre tiene que llevarla.
-Es una buena imagen para empezar algo.
-Y sueño con el estadio del Gallipoli, podría soñar con muchos estadios pero sueño con ese estadio al lado del mar. Sueño con ese paisaje. Me gustaría soñar cosas más centradas.
-¿Dónde es ese lugar?
-Es el final de Italia. Es raro soñar siempre lugares así, pero si algún día dejara de soñarlos, no sé qué podría hacer, porque en el fondo entiendo lo que ese sueño me dice.
-Nos hemos quedado encerrados en nuestra propia aventura.
-En nuestro propio silencio.
-En el increíble riesgo que asumimos.
-¿Sabes? En flamenco a los que se quedan atrás se les llama así, el atrás. Yo quería eso, quería vivir atrás, sin que nadie se de cuenta de mi paso por aquí.
-Lo que ocurre ahí afuera tiene consecuencias porque estás aquí, pero no tiene un significado real. Porque no doy nada por hecho, ni vivir aquí, ni el hecho de la vida, porque no veo a nadie, solo leo y apunto cosas, a veces me gano la vida y después desaparezco. Vivo con nada, vivo como un animal.
-Y yo he venido a ver la vida de un animal, yo me he dejado engañar por un animal.
¿Puede decirse así?
-Nos hemos quedado atrapados en nuestros personajes.
-Nos hemos hartado de ser un hombre y una mujer, y sin embargo sabemos que tenemos que llevar la situación un poco más allá
-Sentir algo en la punta de los dedos.
-Ya nadie se quedaba atrapado con nadie.
-Esas cosas ya no sucedían.
-Eran cosas del pasado.
-Nos hemos entregado al pasado, obedeciendo la orden de no salir.
-No había vivido tanto tiempo con alguien
-No había imaginado tener que estar con alguien.
-Vine para tres días, y he pasado tres meses.
-Estar aquí juntos todavía es un atrevimiento.
-Una osadía.
-Una aventura.
-Una forma de hablar.
-Una consecuencia de nuestros actos.
-Una enfermedad.
-Una audacia.
-Una insolencia.
-Un descaro.
-Algo difícil de sostener.
-Los que me trajeron al mundo no tienen noticias mías. No saben si estoy vivo o muerto. No tienen que saberlo.
-Puedo asumir los secretos de los otros, también los tuyos. O los excesos.
-Te haces cargo.
-Casi nadie se hace cargo.
-Se asustan cuando hay que hacerse cargo.
-Son increíbles a la hora de la verdad.
-A la hora de la verdad es una expresión que me gusta mucho.
-Me gusta saber que en esta ciudad pasó algo. Cuando habitas esta ciudad parece que el sentido de cada cosa que te ocurre se multiplica.
-Es una ciudad para precipitarse.
(…)
-Te veo dormir y pienso en cuando vi la película y decidí venir aquí por aquel final en la plaza del Campidoglio. No puedo vivir al mismo tiempo en mi cabeza y en mi cuerpo/ Esa es la razón por la que no puedo ser una sola persona. Este tiempo ha perdido a los maestros, ha perdido todo lo que podía salvarlo. Es imposible recuperar el cuerpo troceado de nuestra historia. Es imposible que alguien nos dé una explicación de nuestro abandono, que alguien se justifique o diga que lo hizo mal. Y me di cuenta de que ya no miro como en la infancia, ya no miro con ningún asombro.
(…)
-Nunca dormí en casa de nadie ni nadie durmió en mi casa. Es decir, me parecía imposible abrir mi casa, abrir esa tristeza. Y creo que la tristeza se me ha pegado al cuerpo de alguna forma. Pero lo pienso, ¿a cuánta distancia te tienes que ir del sitio en el que naciste para que no quede nada de esa tristeza? Creía que quien viese mi casa se daría cuenta de todo y huiría.
(…)
-¿Sabes por qué me gustaba aquel lugar? Porque amaban y apoyaban a un equipo perdedor. Porque llevaban en la cara y en el cuerpo pintados sus colores. Porque habían sido capaces de identificarse con algo. Y después se fueron a bañar. Si me acuerdo de Gallipoli, del estadio del mar y de la feria es porque era una secuencia de energía perfecta. Del juego al agua, del agua a la fiesta y al baile. Aprendí a identificar esas secuencias. ¿Era violento? ¿Su forma de tocarse, de animar, de jugar era violenta? Lo era completamente. Era el peso de un paisaje, del final de Europa. Y la gente paseaba y paseaba, y se miraban, se citaban, había un lenguaje, el lenguaje del final. Nos han visto encerrados aquí dentro, como yo vi allí a aquellos chicos, en aquel lugar, encerrados, sin salida, disparando al último perro de peluche en el último puesto abierto del mediterráneo, antes de naufragar.
(…)
-Podría decir que no se me dan bien los finales, que te vayas mientras dormimos, que fingiría no darme cuenta. Por otro lado pienso en esa frase. Si algo no se te da bien, y eres capaz de decirlo, entonces entrena, aprende, mejora. Aquí donde me ves, en el fondo pienso eso. Si me exijo pienso exactamente eso. No puedo saber si estás cansada de mí, de mis sueños, no puedo saber qué quieres ahora que llegamos al final. ¿Quieres ir a dar un paseo antes de desaparecer para siempre?
(…)
-Por mucho que nos expliquemos estamos condenados a la separación, a lo imposible. Pero también pienso que lo imposible, el darse contra un muro, el grito, el lenguaje inservible con el que cargamos es también una posibilidad, lo imposible es un modo de ser, que saca lo mejor de ti y de mí.
(…)
-Estoy en el útero, otra vez aquí, en el útero con alguien, quizá esa era la fantasía. Solo se trata de saber si es posible estar con alguien mucho tiempo sin objetivos, sin hacer cálculos. Estar por estar. Estar para salvarse las vidas. Pero solo al calcular las cosas, al observar y calcular puedes entender los errores y la desesperación del otro. Porque nos amamos como seres dañados, nos damos por hecho dañados. Y calcular si alguien puede aguantar mi inconsciente, mi verdad, mis años perdidos. Y aunque nos digamos que no hay que hacer cálculos los hacemos, y el cálculo nos dice que no va a salir bien, y aún así nos quedamos, miramos a otra parte, confiamos en el milagro. ¿Sabes de lo que estoy hablando?
(…)
-Y cuando te vayas, tu ausencia dejará algo. Y yo podré pensarte, olerte, soy experto en ausencias. Nada me hace tan feliz como entender lo que ha ocurrido.  Sin ninguna prisa, pero con un poco de urgencia, por una vez.
(…)
-Sí, por una vez.
-Por una vez.
-Por una vez.

 

Nostalghia por Julia Huete

 

Si prefieres escucharlo, a continuación encontrarás el podcast recitado por el propio Pablo Fidalgo en dos partes:

Parte I:

Parte II:

 


Julia Huete

Julia Huete, artista plástica, nacida en Ourense en 1990. Graduada en Bellas Artes. Desde 2012 participa en múltiples exposiciones de forma individual o colectiva (Galicia, Madrid, Copenhage, Roma…) Entre otros premios y residencias, destacan la Academia de España en Roma o el Premio de la Comunidad de Madrid en Estampa. Actualmente representada por Nordés.

Pablo Fidalgo

Pablo Fidalgo (Vigo,1984). Escritor y creador escénico. Sus últimos libros publicados son: Esto temía, esto deseaba (Pre-textos, 2017), Crónica de las aves de paso (Accesit del Premio Adonais de poesía 2018) Anarquismos/Daniel Faria (Papeles mínimos, 2019) y Parangolé (Chan da pólvora, 2019). Sus últimas piezas estrenadas son: Habrás de ir a la guerra que empieza hoy (2015), Anarquismos (2018) y Qualcosa nascerà da noi (2019). Dirige el Festival Escenas do cambio, en Cidade da cultura de Galicia y el ciclo Anno Zero, Escena contemporánea española en la Academia de España en Roma.